Quiero irme. Necesito irme, desaparecer un par de años, y volver siendo totalmente distinta. Dejar toda la mierda posible atrás, y no tener ningún tipo de contacto con el que sería mi pasado. ¿Sería feliz entonces, quizá...?
Odio dar el puto espectáculo. Por eso desde pequeña me he ido acostumbrado a llorar sola, hasta el punto de no poder aunque me muriera de ganas. Y ahora no se por qué lloro por todo. Será porque otra vez estoy al límite, no puedo ni quiero aguantar más, y sólo me falta el imbécil de turno que menosprecie mis ideales, se meta en cosas que no le incumben e insulta sin saber. Mal vas, chaval.
A todo esto sumarle que he echo una especia de apuesta: no volver a cortarme al menos hasta dentro de una semana, para evitar que la gente lo vea y se meta en asuntos que no le interesan en absoluto, de modo que me he quedado sin una de mis formas de desahogo más eficaces. Por suerte, me queda la escritura (cuando consigo expresarme), ya que sino no se que coño haría, de verdad.
Y tengo que largarme de aquí. Buenas noches supongo, y que el mañana no sea peor que el ayer, porque entonces apaga y vámonos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario